Tenía 20 años cuando conoció a Eduardo de 35. Vivieron juntos poco más de un año, durante el cual Alicia intentó dejarlo varias veces. El reaccionaba con más violencia. Antes de lograr irse de la casa, lo denunció dos veces, en Canelones y en Montevideo, pero no se tomó ninguna medida.
El arreció su acoso y hostigamiento hacia ella y su familia. La seguía, la amenazaba, la vigilaba. Alicia presentó una tercera denuncia penal. El juez dispuso la libertad del denunciado, fijando una audiencia para un mes después y sin remitir los antecedentes a la justicia de Familia. Veinte días más tarde, Eduardo aborda a Alicia y la amenza con matarla y suicidarse. Lo denuncia nuevamente, esta vez ante la Comisaría de la Mujer y acude en busca de asesoramiento a la Casa de la Mujer de la Unión. Por nuevas amenazas de llenarle "de balas la cabeza", y ya con apoyo de una abogada, amplía la denuncia y alerta sobre la gravedad de la situación. Otro juez dispone vigilancia domiciliaria, que se retira al día siguiente por falta de "novedades" y porque los efectivos hacían falta para otro procedimiento. La policía sigue buscando a Eduardo sin éxito. Pero dos días antes de la audiencia esperada, es él quien encuentra a Alicia en la parada del ómnibus y dispara dos balas que impactan en el cuerpo de su madre, que la acompañaba e intentó protegerla. La madre muere y Alicia intenta escapar seguida por Eduardo, que dispara una tercera bala con la que le perfora los intestinos. Luego se suicida.
Previa colostomía, Alicia se recuperó y retomó sus estudios universitarios. Junto con su abuela cuida a su hermano de 5 años, a quien Eduardo dejó huérfano de madre. Alicia prefirió no iniciar acciones legales de ningún tipo.
Mito o realidad?
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